Las elecciones del 1-M han dado a las fuerzas no nacionalistas el número mágico: 38. Como ciudadano no nacionalista que se siente vasco y español en la misma proporción, esta es una noticia extraordinariamente feliz. Por fin, después de 29 años (de los cuales yo he vivido 22), del Parlamento vasco podrá emanar un Gobierno alejado de tentaciones comunitaristas y abierto al reconocimiento de la pluralidad vasca. En Euskadi sigue habiendo una mayoría sociológica nacionalista, y uno no puede dejar de lamentar que a estas alturas de la película un partido como Batasuna que recibe el apoyo de cerca de 100.000 ciudadanos no se haya integrado en el juego democrático. De haberlo hecho, habría obtenido cerca de 7 escaños, y no me cabe ninguna duda de que Ibarretxe habría aceptado los votos justos que a buen seguro la izquierda abertzale le habría ofrecido. Pero que quede claro: si no han podido presentarse la culpa ha sido exclusivamente suya y eso no resta un ápice de legitimidad a los resultados ni un gramo de calidad democrática al sistema.Hay, como digo, una mayoría parlamentaria que pertenece a las tres fuerzas no nacionalistas, PSE, PP y UPyD. Las tres votarán sin ninguna duda de forma negativa a la investidura de Ibarretxe. Si el PNV presenta, de forma muy improbable, otro candidato, será para ganar el apoyo de los socialistas, pero no renunciará a la lehendakaritza, a la que el PSE también anunció que no piensa renunciar. Patxi López se presentará, y el PP votará sí, a buen seguro, lo que le dará, casi sin ninguna duda, la lehendakaritza.
Indigna que quienes han disfrutado de la poltrona desde un gobierno sectario y frentista exijan a otros ahora la tranversalidad de la que tanto se han burlado y por la que tanto atacaron a Josu Jon Imaz. Indigna que quienes desde el centro derecha liberal gobernaron con los autodenominados comunistas y los autodenominados socialdemócratas crean ahora aberrante que la izquierda socialista alcance el poder con el apoyo del centro derecha liberal. Indigna que los mismos que gritaron como auténticos locos cuando los socialistas navarros se negaron a desbancar al con enorme diferencia primer partido del Parlamento navarro, UPN, y que gobiernan en Gipuzkoa siendo la segunda fuerza y en Álava siendo la tercera crean ahora absolutamente imposible e inmoral que el segundo partido ocupe en Euskadi la lehendakaritza.
Y entristece mucho comprobar que todo eso obedece a que el nacionalismo no ha conseguido ni querido, en todo este tiempo, quitarse una idea de la cabeza: que Euskadi, y por ende su Gobierno, les pertenecen. Puede parecer un prejuicio, una idea demasiado caricaturesca y excesivamente manida para ser cierta, pero las continuas declaraciones de los dirigentes nacionalistas lo dejan claro: el poder es suyo. Tiene mucha razón Patxi López cuando afirma que "no acepto ninguna amenaza de otro partido" y que "el PNV debe asumir que no es el régimen ni la religión de Euskadi". Los resultados electorales y la posibilidad de la alternancia han llevado a los nacionalistas a mostrar su plumero más feo.
Pero la posibilidad del cambio es una realidad. 38 diputados (quizá 39) sobre 75 pertenecen a fuerzas políticas que pedían dicho cambio. Y el PSE, el partido que con su enorme valentía y responsabilidad impidió que Euskadi se fuera al garete en los años ochenta, el partido de Indalecio Prieto, Txiki Benegas, Ramón Jáuregui y Fernando Buesa, el partido que construyó gran parte de la Euskadi del bienestar que hoy conocemos, se merece encabezar el cambio en solitario. Patxi López y su equipo no son lo mejor de la historia del socialismo vasco, y ciertas referencias a una reforma estatutaria me asustan, pero en su mano y en su voluntad está cambiar muchas cosas.
Que chisten quienes chistan. El cambio que ahora empieza no les va a dejar fuera. Nadie va a hacer con ellos lo que ellos hicieron con nosotros durante tanto tiempo.
11 comentarios:
Hola, Borja,
Comparto prácticamente todo lo que dices, excepto el trasfondo de la idea que creo entender. Creo que un gobierno PSE-PP no funciona, ni funcionará, y plantea demasiados errores de base.
Creo que es importante, como dices, extender el mensaje de que el PNV no es el dueño de Euskadi, y asegurarse de que la lección queda bien aprendida e interiorizada por todos. Eso es lo fundamental del cambio.
Y a partir de ahí, no caer en los mismos errores que otros cometieron, ni abandonarse a la venganza. Pero no cargarse un proyecto a largo plazo por el deslumbrante brillo del corto plazo.
Yo apuesto por la transversalidad. Lo tengo muy claro.
Un saludo.
Como digo en el post, soy favorable a un Gobierno del PSE en solitario, porque yo también desconfío mucho de la conveniencia de un Gobierno de coalición PSE-PP. Pero para ello el apoyo del PP es imprescindible. Respecto de esta posibilidad, dice hoy en su blog Imanol Zubero: "¿Cabe un gobierno formado por un solo partido y que sin embargo no sea frentista? Cabe. [...] Lo que hace que un gobierno sea o no frentista no es su composición, sino su acción política. Sería, pues, frentista un gobierno del PSE apoyado de entrada por el PP. No tiene por qué serlo. Todo dependerá de lo que haga."
Un saludo.
Hola Borja, ya sabemos lo que piensa cada uno pero si quiera dejar claro varias cosas:
Tratas de decir que un gobierno apoyado en PSOE y PP sería un gobierno "no constitucionalista". Mentira. Ambos dos defienden por encima de todo la nación española. Por lo tanto serían constitucionalistas NUNCA no nacionalistas.
Segundo: recuerdo cuando en clase reprochabas que al PP multitud de argumentos propios de la Derecha. Ahora resulta que al Partido que apoyas pactará con la derecha y te parece coherente. Eso supone poner por encima de todo a España frente a políticas progrsistas o de derechas.
tercero. Es cierto que la suma en escaños da 39. Pero eso no quiere decir que este país haya votado eso. Mentira. La mayoría de votos han ido a fuerzas nacionalistas aunque eso no haya dado una suma en escaños idéntica.
cuarto. El PNV no es la derecha liberal de la que tu hablas. Si no no se entendería nunca que hubiera votado propuestas tan progresistas como las llevadas a cabo en Euskadi.
Quinto. Transversalidad. Criticas al PNV porque le exije al PSE una transversalidad que nunca han defendido. Puede ser. Sin embargo, el compromiso de la transversalidad era del PSOE no del PNV. ¿a qué transversalidad se refería? ¿pactar con el PP? Puede ser, al fin y al cabo la derecha y la ¿izquierda? nunca estuvieron tan lejos en Euskadi.
Y sobre lo que comenta Gsantamaría me gustaría decir que comparto en parte. UN pacto PSOE-PP nunca funcionará o nunca debiera funcionar su es que verdaderamente defienden políticas distintas. no de concepto de nación si no de politicas públicas. No comparto sin embargo, que haya que ir a un gobierno transversal.
Yo no apuesto por un gobierno PNV-PSOE. Yo no apuesto por un gobierno donde esté el partido que no transfiere las competencias y que se dedica a decir lo que quiere o no la sociedad vasca. Vease el caso de la Ministra Garmendia.
Y sobre el gobierno frentista. Quieres que me crea que un gobierno solo del PSE y que se apoye en el PP no sería un gobierno frentista. ¿cómo prentede aprobar leyes en relación a la educación, el Euskara, económicas, etc etc que tanto les diferencia?
Hola Aratz:
Decir que defender la nación española impide declararse no nacionalista es, perdona que lo diga, una patraña. Algunos, como un sector del PP, la defienden desde una posición comunitarista y enemiga del pluralismo que les convierte en nacionalistas españoles. Otro sector del PP y los socialistas la defienden a partir de la idea liberal de nación: entidad formada a partir de la voluntad de un conjunto de individuos, de ciudadanos libres y con orígenes diversos. Es mi idea de nación. Y por eso no soy nacionalista.
2- Sí, critico al PP porque no me identifico con la derecha ni con el centro derecha. Ni siquiera con el liberalismo más allá de esos conceptos tan grandes como nación o ciudadanía que son componentes imprescindibles en toda democracia liberal, como la nuestra. En todo caso, y en otra ocasión ya te lo dije, la política vasca es bien distinta de la española: el clivaje nacionalista-no nacionalista se superpone al de izquierda-derecha, y sólo ello puede explicar el tripartito que nos ha gobernado los últimos años. ¿Podía haber sido un tripartito 'transversal' en lo que a políticas se refiere? Podía. Pero no lo fue. Repito las palabras de Imanol Zubero: "Sería, pues, frentista un gobierno del PSE apoyado de entrada por el PP. No tiene por qué serlo. Todo dependerá de lo que haga."
3- No creo que pretendas poner en duda los resultados: Euskadi ha dado a los no nacionalistas 39. A los nacionalistas 36. Y no pasa nada. En voto popular la cosa es distinta. Pero ya se sabe que los sistemas electorales traducen los votos en escaños.
4- No digas media, verdad, Aratz. He dicho que el PNV es el "centro derecha liberal", no la "derecha liberal". Es un centro derecha cristianodemócrata que, en su sector moderado, me parece más moderno que el del PP.
5- Lo que tiene que ser transversal son las políticas. Un gobierno compuesto de partidos dispares puede ser frentista (es el caso del tripartito) y otro de partidos de un mismo 'lado' o un gobierno en minoría de un solo partido puede no serlo. Cito de nuevo a Zubero: "Imanol Zubero: "Sería, pues, frentista un gobierno del PSE apoyado de entrada por el PP. No tiene por qué serlo. Todo dependerá de lo que haga.".
Te recomiendo que eches un vistazo a la historia política vasca de los ochenta. ¿Sabes qué año se puso en marcha Osakidetza? 1986, cuando los socialistas entraron en el Gobierno, siete años después de la aprobación del Estatuto, porque al PNV no le había dado la gana de desarrollar un Estatuto que desde el primer momento le pareció una porquería. Transferir competencias requiere de voluntad por ambas partes. Y me reconocerás que Ibarretxe no ha estado precisamente en el juego de la negociación de la transferencia de competencias del Estatuto sino en su 'superación' a través de su plan. La historia se repite... así que ahora se abre la oportunidad de profundizar en el desarrollo estatutario.
Cambiar las exigencias lingüísticas en Osakidetza y la administración pública, trabajar por el respeto de la pluralidad en la cultura, en la sociedad y en los medios públicos de comunicación, ... no es de izquierdas ni de derechas. Lo que tengo claro es que el PNV no lo va a apoyar y el PP quizá sí.
Un saludo.
Me parece curiosa tu descripción de la idea liberal de nación:
¿Como se establece esa voluntariedad?
¿Existe libertad si no hay posibilidad real de elección?
gracias
Hola Botana:
La definición es curiosa e interesante, pero no es mía. Me remito a los pensadores liberales de quienes la hemos heredado.
Con lo de la libertad para fundar naciones creo que quieres referirte al derecho de autodeterminación. En todo caso, la idea liberal de nación es eso, una idea, una suerte de tipo ideal que sirvió a los pensadores liberales para conseguir 'robar' la soberanía al monarca absoluto. Pero si nos ponemos a hablar del derecho de autodeterminación nos podemos eternizar... aunque no descarto hablar de ello en un futuro post.
Un saludo.
Yo no he hablado en ningún momento de derecho de autodeterminación.
Hablo de libertad, de libertad individual, de posibilidad real de elección que es lo que nos hace libres como seres humanos.
Las dos preguntas son bastante sencillas y van en relación a tu propia descripción de idea liberal de nación.
Describes esta como "entidad formada a partir de la voluntad de un conjunto de individuos de ciudadanos libres y con orígenes diversos"
Mis dos preguntas intentan que amplíes esa explicación en sus dos aspectos básicos, voluntariedad y libertad.
El que la definición no sea tuya supongo que no te habrá impedido pensar en ella y en sus implicaciones antes de aceptarla.
Saludos
Si concebimos la nación como una entidad fruto de la voluntad, hablamos de una ficción, de algo que no tiene fecha y hora, pero también de algo 'grande', que permite incluir en ella a todos independientemente de su origen. Esta lógica francesa llevó al minoritario ius soli para la adjudicación de la nacionalidad. Preguntas si "¿Existe libertad si no hay posibilidad real de elección?", y como dices que no hablas de la autodeterminación, esta pregunta sólo puede ir por el lado de las lógicas de adscripción a una nacionalidad entre los que se encuentra el ius soli. El mayoritario ius sanguinis, sin embargo, no tiene por qué ser necesariamente esencialista o excluyente: se trata de adquirir la pertenencia a una nación en base a la voluntad y a una cierta 'raigambre', cosa que impide matrimonios de conveniencia y fenómenos similares poco deseables.
Y tú, ¿qué idea de nación tienes? ¿Qué respuesta das a esas dos preguntas que planteas?
Un saludo.
"Si concebimos la nación como una entidad fruto de la voluntad, hablamos de una ficción, de algo que no tiene fecha y hora, pero también de algo 'grande', que permite incluir en ella a todos independientemente de su origen."
Pues empezamos bien si la base de voluntariedad, de tu definición de nación, es una ficción.
Vamos a traducir tu frase con la nueva explicación:
"entidad formada a partir de la ficción, pero algo 'grande' que permite incluir en ella a todos independientemente de su origen"
No se muy bien si estas definiendo a una nación o a un equipo de fútbol.
Sobre el ius soli y el ius sanguinis, creo que no viene al caso en mis preguntas. Aunque ya que lo comentas soy partidario del ios soli
De la pretendida libertad..... no sabe no contesta.
Y repito, no me estoy refiriendo a la autodeterminación me estoy refiriendo a la libertad individual.
Vuelvo a mi pregunta
¿Existe libertad si no hay posibilidad de elección?
No tiene sentido que la discusión siga en la medida en que:
1- No estás muy informado sobre las ficciones liberales y, claro, te parecen estupideces.
2- Manipulas mis palabras en base a "nuevas explicaciones" que cocinas como quieres".
3- Repites una pregunta que, al no aceptar que sea respondida como lo ha sido, carece de sentido.
4- Tú no respondes a ellas y exiges que otros lo hagamos en tono chulesco.
Un saludo.
Lamento profundamente que su corpus ideológico liberal solo sea accesible a mentes tan preclaras como Vd. y no al común de los mortales.
Pondré dicho corpus en el debe de mi capacidad de comprensión, entre el principio de indeterminación de Heisenberg, la métrica de Gödel y esa nueva teoría de la transversalidad inversa que está haciendo furor estos días.
Saludos y espero no haberle molestado.
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