Que la imagen ha sustituido a las palabras y el marketing a las ideas en un grado muy importante no es ningún secreto. Y este fenómeno de sustitución no es exclusivo de un ámbito concreto. Se da en los informativos televisivos, por ejemplo, que optan cada vez más por la imagen en detrimento del argumento y de la densidad del guión. Y también, sin duda, en el ámbito de la política.Los partidos políticos optan hoy por logos atractivos y por una imagen corporativa moderna y sofisticada con el fin último de ganar adeptos. Nadie puede negar que en nuestro contexto la imagen tiene una importancia enorme y que es necesario presentarse ante la sociedad de forma atractiva. Desde ese punto de vista, el potenciamiento de una imagen fácilmente reconocible no sólo es algo lícito, sino además necesario.
Ahora bien, esta necesidad no ha sido complementaria de la necesaria solidez y claridad de ideas, sino que las ha sustituido, de forma que la imagen y por lo tanto el marketing parece haberse convertido en la única vía de reclutamiento de nuevos militantes. La adhesión a los partidos se convierte así en la adhesión a un logo, a una imagen corporativa y, por encima de todo, a un liderazgo que se percibe como plenamente legítimo e infalible por el simple hecho de ser tal. Los argumentos pierden fuerza e importancia, ya que de lo que se trata es de adherirse de forma acrítica a unas siglas atractivas y defenderlas con uñas y dientes frente al adversario.
A todo lo anterior podemos achacar, a modo de ejemplo, algunas de las cosas que vemos en el PSOE actual, aunque el fenómeno sea general. Como nos encontramos en un contexto de crisis económica (con todas las letras) y las encuestas revelan que la ciudadanía percibe que la actuación del Gobierno, con la negación del propio fenómeno incluida, está siendo deficiente, el 37 Congreso del PSOE prefiere cerrar filas y votar a la búlgara para proyectar una imagen de unidad, no vaya a ser que la oposición saque provecho del asunto, a abrir un debate serio sobre la cuestión y a dar un urgente giro socialdemócrata a la política económica, como por historia y definición ideológica le correspondería. Por otro lado, ya que la falta de solidez de las ideas propias y la estrategia de jugar con las percepciones y no con los argumentos no permiten otra cosa, la única crítica que se dirige a Rosa Díez es que "es de derechas", como si no hubiera un buen puñado de auténticas razones para criticarla. Además, como el PSOE es el partido del progreso y del futuro, hay que 'renovarlo' a costa de esos aburridos y feos dirigentes de la vieja guardia. Y así hasta un largo etcétera.
La clave para regenerar el modelo de militancia no es otra que primar la adhesión a las ideas a la adhesión a las siglas. Contar con unos argumentos sólidos y defenderlos por encima de una determinada identificación partidista es una garantía para el buen funcionamiento de los partidos políticos, que son una pieza clave de las democracias representativas y cuya salud, por lo tanto, a todos nos incumbe. A ésto va unida la necesaria prevalencia de los incentivos colectivos y más puramente ideológicos sobre los incentivos exclusivamente personales y la necesidad de valorar, por encima de todo, el talento: ésa es la garantía para el correcto desempeño de la labor de reclutamiento de las élites que a los partidos corresponde.
2 comentarios:
"La clave para regenerar el modelo de militancia no es otra que primar la adhesión a las ideas a la adhesión a las siglas"
Acabas de apuntar la verdadera clave de todo. Y, desde luego, el déficit de talento es alarmante, pero no es sino una extensión de la sociedad.
Un saludo.
PD: No soy de los que acostumbran a intervenir en un post para, simplemente, mostrar adhesión al mismo. Y ya van dos.
Hola Borja:
Yo tampoco tengo costumbre de dejar comentarios laudatorios porqué si como dice Gsantamaría, pero ya que he encontrado el blog a través del suyo debo decirte que comparto ambos post como militante socialista.
Espero que el blog tengo larga vida porque te he enlazado en el mío y pienso visitarlo con frecuencia.
Saludos
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