domingo, 28 de diciembre de 2008

País dinámico, actor irrelevante

Cuando Chirac y Schröder cogieron el avión para aterrizar en Madrid y sacarse en los jardines de La Moncloa fotos como esta con Zapatero, se nos vendió que España se incorporaba a la locomotora franco-alemana, tan importante a lo largo de la historia de la integración europea. Zapatero sería, pues, la tercera pata de ese 'eje' que vertebra y dinamiza la unión. Los medios se apresuraron a hacer comparaciones con la famosa foto de las Azores, para regocijo de asesores socialistas y de europeistas convencidos. España, tras varios años de infidelidad a los artífices de su espectacular desarrollo desde mediados de los ochenta, "volvía a Europa". Claro que cuando Chirac y Schröder se volvieron a París y Berlín, respectivamente, ni por asomo pensaron en incluir a Zapatero en su potente eje, y eso se vio claramente cuando el presidente del Gobierno no fue invitado al siguiente encuentro franco-alemán. Aquellas fotos del "everyday, all the day, bonsais" no habían sido más que una forma de hacer rabiar a George Bush para alemanes y franceses y tan sólo un espejismo para los españoles que de ella esperábamos algo importante.

Cuando los socialistas llegaron al poder se abandonó el alineamiento con la política exterior estadounidense de forma acertada, pero el empuje del cambio de estrategia no proporcionó el combustible suficiente como para cruzar el Atlántico. Tras una vuelta por Venezuela a la que le fallaron más las formas que los fondos, nuestra política exterior quedó hundida en las aguas del Atlántico norte, como el Titánic, desaparecida.

Zapatero despertaba admiraciones, llenaba portadas, era objeto de un insólito eco mediático a nivel internacional, España transformaba su carta de presentación internacional y despertaba más admiraciones que nunca... pero desaparecía del tablero de las relaciones internacionales, allí donde un presidente admirado, unas políticas sociales avanzadas y un país culturalmente explosivo no bastan para jugar la partida.

Y es que para el Gobierno la foto fue suficiente. De nuevo, la imagen era más importante que el contenido. Pero más allá de la foto, dio la sensación de que la asunción por parte del Gobierno del hecho de que España no es ni puede ser a corto plazo un actor básico de las relaciones internacionales le impidió fijarse a medio plazo el objetivo de lograr una posición de liderazgo. La última reunión del G-20 ha demostrado que, con voluntad política y con intenso trabajo diplomático, España puede ocupar un lugar importante. Voluntad y talento, dos elementos que van más allá de la foto y que requerirán de Zapatero mayores habilidades que las demostradas hasta ahora.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Un artículo acertado Borja. Sin embargo creo que el problema de España en el campo de la política exterior viene dado, como en otros muchos campos, por la juventud de nuestra democracia.

El precio del desprecio a Bush sale caro, aunque sea correcto y la vuelta al corazón de Europa sea lo que corresponde. Sin embargo España tiene un problema de inmadurez y complejo de inferioridad que genera dependencia de los grandes de Europa. Primero dependimos de Alemania por las ayudas de la UE (inmadurez económica) y segundo de Francia por la colaboración antiterrorista (inmadurez política), lo que condiciona que seamos capaces de competir con ellos en protagonismo.

¿Se podría haber hecho más? Estoy de acuerdo contigo en que sí, pero tampoco podemos hablar de tú a tú con ellos a pesar de que seamos un país dinámico en algunos aspectos. Partiendo de lo que somos (y no de lo que no somos), tendríamos que haber hecho mucho más.

Un saludo, y haber si te leemos más.

gsantamaria dijo...

Comparto el análisis de Alonso, es inmadurez.

Por cierto, Borja, anteayer estuve en la librería Mollat: es simplemente alucinante. Supongo que ya la conocerás ;-)

Bo dijo...

Hola Alonso y Euskomorriñoso:

En tiempos de Felipe González nuestra democracia era más joven e inmadura, pero su peso en la Unión Europea era enorme, mucho mayor que el actual. Y ello porque González hizo de Europa la prioridad (y porque Felipe tiene bastante más talento que Zapatero, todo sea dicho).

Por lo tanto, no creo que sea tanto cuestión de inmadurez como de talento y voluntad.

Un abrazo.

gsantamaria dijo...

Bueno, lo del talento es algo tan clamoroso que no considero que haga falta ni comentarlo ;-)

Y oye, te concedo que los cafés y los vicios (y la gasolina, aunque cada vez menos) son más caros en Francia, pero el coste de vida (alojamiento + cesta de la compra) puede ser más barato en Burdeos que en Bilbao. Y los libros, también.